SEGURIDAD SOCIAL E IMPUESTOS 1 TRIMESTRE

ERTES Y CESES PREGUNTAS Y RESPUESTAS

ERTES POR EL CORONAVIRUS

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De las 8 claves del Coronavirus en la empresa

“No hagas mudanza en tiempos de tribulación”, esta frase atribuida a San Ignacio de Loyola, bien podía aplicarse a nuestros días y a nuestras empresas. Las noticias se suceden en cascada, vemos incluso atisbo de desabastecimiento en algunas cosas y uno no sabe a qué atenerse, solución hacer caso al fundador de los Jesuitas y seguir sus predicados.

Me explico, desde que comenzó el 2020 estamos ante lo que se conoce como un “cisne negro”, entendiendo como tal aquello que sucede por sorpresa y que nadie había previsto o tenido en cuenta, porque era muy improbable que ocurriera.

En este caso el cisne ha venido disfrazado del Coronavirus y amenaza con llevarse de calle, no solo la vida o la salud de una ingente cantidad de personas, sino toda la economía mundial y la forma de relacionarse las personas.

Pues bien, creo que lo que tenemos que hacer, es intentar anticiparnos a los movimientos del cisne. Pero que esa anticipación nunca sea con cambios brutales (evitar esa mudanza), porque lo que hoy parece blanco, mañana puede parecer negro o viceversa.

Pero pasemos de la teoría a la práctica, que al fin y al cabo eres un empresario y tendrás poco tiempo.

¿Qué debe hacer un empresario en tiempos del Coronavirus?

Lo primero mirar las medidas que se han adaptado aquí y compararlas con las que se han adoptado en Italia. Si nos fijamos llevamos entre 8 y 12 días de retraso con el país transalpino, por tanto, lo que allí se haga hoy, casi seguro se hará aquí en semana y media o dos semanas.
Lo segundo, ver como esas medidas van a afectarme a mí, a mi empresa y a mis trabajadores.
Y visto lo anterior, tratar de anticiparme. Pero repito, siempre haciendo caso a las recomendaciones sanitarias y sin hacer grandísimos y costosos cambios que hoy pueden parecer una gran idea y mañana pueden ser la causa de la más absoluta ruina caracolera.
Yo empezaría por hacerme estas preguntas.

1.- ¿Puedo prestar mis servicios o vender mi producto en lo que parece que se avecina?
Es muy fácil hablar de teletrabajo, pero si yo tengo una frutería, una panadería o una carnicería, la cosa se complica. En estos casos, es muy importante qué, desde ya se revisen y actualicen (si es posible), las pólizas de seguro, puesto que se puede dar el caso de que, por un positivo de un trabajador o cliente habitual, tenga que desechar todo mi producto.

2.- ¿Puedo adaptar mi empresa a este entorno?
Me refiero a vender por internet, por WhatsApp, por Telegram o por Teléfono, con reparto domiciliario de mi comida si tengo un restaurante o de mi fruta o mi pan, por ejemplo. Es algo que puede dar tiempo a implantar todavía.
También me refiero a maquinaria, nuevos productos que puedo lanzar, etc.

3.- ¿Están mis trabajadores preparados para afrontar la crisis?
No me refiero solo (que también) a las recomendaciones sanitarias, que no voy a repetir aquí, puesto que esta es labor de Sanidad, Mutuas y Empresas de Prevención. Pero si no han contactado contigo, no dudes en hablar con tu Empresa de Prevención de manera inmediata y te aconsejen al respecto.
Ahora bien, si tienen hijos o mayores ¿están preparados para que alguien los cuide o van a faltar al trabajo por esta causa? ¿Pueden tener problemas de transporte o de acceder a su puesto de trabajo? ¿Tienes claro que hacer si falta Pepito, Juanita o Zetanito? ¿Tienen claro ellos que hacer si faltas tú?
Es fundamental, que revises todos y cada uno de los procesos que se hacen en tu empresa, por simples que parezcan y que estén claros y a la vista de todos (en un CRM, un gestor de tareas, un Excel, un cuaderno o una pizarra da igual).
 Y para terminar este apartado otra pregunta 4.- ¿Sabes que puedes hacer legalmente con tus trabajadores en esta época y que pueden hacer ellos?

5.- ¿Están mis clientes y proveedores preparados?
En esta época más que nunca, es fundamental la ayuda y la cooperación entre todos. Pero también es fundamental que tenga planes B y me anticipe a roturas de stocks o problemas de suministro por parte de mis proveedores, problemas de almacenamiento propio o ajeno e incluso problemas de comunicación.

6.- ¿Están mis comunicaciones preparadas?
Si quiero que implantar un sistema de teletrabajo o una simple venta por internet, aún estoy a tiempo de ampliar mis comunicaciones, mi banda ancha, optimizar mi web, etc.

7.- ¿Está mi competencia preparada?
He dicho antes, que es tiempo de cooperación entre todos. Pero también es tiempo de oportunidades. La competencia siempre es buena, hace que demos lo mejor de nosotros mismos, tan solo hay que ver lo que hemos disfrutado con el duelo Messi-Cristiano. Pero es posible que mi competencia no se haya preparado y puede captar nuevo negocio (ojo sin buitrear y siempre con honestidad), ayudando a sus clientes y porque no, ayudando también a mi competencia.

8.- ¿Está mi tesorería preparada?
Ahora más que nunca, el tener un cuadro de mando de tesorería es fundamental. Cuadro de mando con una previsión en un escenario muy pesimista y valorar cuanto me cuesta obtener liquidez ahora (cuenta de crédito, préstamo, ampliación de capital, etc.)

Es posible que para responder a una de estas ocho preguntas o alguna más que se te ocurra, necesitas ayuda, si es así, puedes contactarme en pedro@asesoriatoledo.com

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De los objetivos en la Empresa

Cuentan que mi pueblo es la cuna de uno de los Pedros más famosos de la historia, quizá solo a la altura del primer papa de la Iglesia o del Zar de todas las Rusias Pedro I Alekséievich conocido como Pedro el Grande.

Si no conoces la historia, cosa que dudo te diré que hablo de aquel pastor tocayo mío, que todo el día bromeaba con que venía el lobo. Pues bien, lo que no sabrás si no eres de Sacedón, es que el tal Pedro, tuvo un hijo, también pastor y al que también llamó Pedro.

Y Pedro I el Pastor de Sacedón, aleccionó sobremanera a ese Pedro II sobre dos cuestiones. La primera para que no mintiera jamás. Y segunda, en que pusiera un cuidado esmero en el rebaño y que de manera muy especial lo protegiera con el temido lobo.

Tal fue el celo que puso Pedro II en el cuidado de su rebaño, que su fama corrió por toda la Península Ibérica. Estaría por decirte qué, si hubiera habido algún premio a la mejora empresarial, sin duda el mismo hubiera recaído en el sin par Pedro II. Cuentan incluso que llegó a abatir a más de un centenar de lobos en tales lides. De tal modo, que cuando Pedro I estaba en su lecho de muerte, tan solo le pidió que debía de tener descendencia y que el primogénito debería llamarse Pedro y ser pastor.

Por tanto, Pedro II pasó por vicaría y al cabo de los años, ese Pedro III el Pastor, se hizo cargo del mayor rebaño que la Alcarria jamás conoció. Rebaño al que cuidaba con el mismo esmero que le enseñó su padre.

En esas andábamos, cuando hace apenas dos semanas, un lobo más espabilado que de costumbre, comentó en el grupo de WhatsApp que tenían en su manada, que él sería capaz de quitarle una oveja al rebaño de Pedro III.

 Y así fue, como al día siguiente cuando Pedro hizo el recuento, echó en falta un ejemplar. Por lo que comenzó a seguirle una pista, viendo sus restos apenas a un par de kilómetros. Poco se podía aprovechar más allá de la piel. Por lo que una vez que terminó de despellejarla, prosiguió la búsqueda del depredador.

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Siguiendo las enseñanzas de su padre, poco tardó en dar con el lobo que de manera socarrona le desafiaba con un conejo entre las fauces al borde de un precipicio. Cuando iba a disparar al lobo, el conejo le pidió que por favor negociara con este, puesto que si disparaba ambos caerían por el barranco y él moriría.

No tenía intención de entablar una negociación, pero los ojos lastimeros del conejo consiguieron ablandar su corazón. Por lo que después de mucho tira y afloja, el lobo le entregó al conejo, a cambio de su libertad y la piel del cordero degollado poco antes.

Pedro soltó al conejo y cada uno tiró para su sitio. Volviendo Pedro al rebaño, muy orgulloso de sí mismo. No había dado muerte al lobo, pero había liberado a un pobre conejito. Había hecho su obra buena del día.

Como quiera que tanto ajetreo le había cansado, optó por echar una cabezadita. Pero cuál sería su sorpresa cuando al cabo de un rato, notó un golpe en el hombro.

Era el lobo que, con dos conejos en la boca le señalaba a dos corderos del rebaño de Pedro que acababa de matar.

  • Despelléjalos rápido, que tengo prisa por terminarme el abrigo.

Esto que no deja de ser, más que una fábula de pueblo, tiene una gran trascendencia en el mundo de la empresa. Puesto que, en muchas ocasiones, la empresa se desvía del camino marcado. Casi siempre con buena intención o por hacer un favor. Pero sea como fuere, cuando esto ocurre, los resultados que se consiguen no son los deseados.

Céntrate en tu empresa y en los objetivos de la misma y no dejes que nada ni nadie te desvíes de ellos. Y ya sabes que si necesitabas ayuda para determinar esos objetivos o la forma de llegar a los mismos, me tienes a tu entera disposición.

Que la fuerza te acompañe.